Dorindo Cárdenas, música, tipico, Panamá, Otra Mirada, Torrijos

La versión original de El Solitario se grabó en 1989, en el disco del mismo nombre editado por Indica. El conjunto ha grabado este tema varias veces después, para Discos Tamayo y Discotienda Sophy

Es curioso cómo El Solitario, una canción tan breve en su letra, tan simple  en su estructura (solo tiene dos acordes: Sol menor y Re mayor), y escrita por un humilde hombre de Agua Buena de Los Santos que no terminó su educación básica, Dorindo Cárdenas, puede ser tan profunda, poética y existencialista.

 En mi vida yo nunca he sido feliz, la estrellas me iluminan al revés;
pues ya pienso que si volviera a nacer, heredara sacrilegio y gran sufrir.

Me encuentro tan solitario, voy vagando por el mundo.
¡Ay qué dolor tan profundo!, vivir triste y herbolario.

Sé que nadie me quiere, lo llevo en el pensamiento.
¡Ay!, con tanto sufrimiento; así cualquiera se muere.

El Solitario, Dorindo Cárdenas.

Según el propio Cárdenas ha contado, la canción nace en un momento de mala racha en su vida: Un día que se va a su finca en Tonosí, Los Santos, para escapar de las tribulaciones y de ahí surgió el tema. Incontables los casos de los artistas que, en los momentos más bajos de su ida entregan sus obras más perfectas.

El Solitario pudo surgir como una cumbia; sin embargo, “El poste de Macano Negro” escribió una canción que refleja un sentimiento universal, que le llega a cualquiera, pues se trata de un grito de desesperación de alguien abrumado por las desgracias de la vida. ¿Quién no se ha sentido alguna vez así? Eso le pasa al salsero, el roquero, el tipiquero y al oyente de cualquier género musical; eso le sucede a cualquier ser humano.

Es por eso que, supongo, la pieza ha atraído a interpretes de géneros distintos, que muchas veces no tienen nada que ver con la música tropical.

Sui generis

El típico no se caracteriza por letras profundas, mucho menos extensas. Se le escribe al amor (en todas sus variantes, de pareja, prohibido, imposible, filial, etc.), a la patria chica (sea cual fuere, dependiendo del músico), de la belleza de la mujer, y a los carnavales y la parranda, principalmente. No soy experto en este género; pero son pocas las canciones que se salen de estas temáticas. Inclusive, me atrevo a decir, que aquellas canciones que gozan de gran cantidad de versos, generalmente, son temas colombianos (vallenato) o de otros géneros (balada, bolero o valses peruanos, por mencionar algunos ritmos).

No soy el único que piensa así. Recuerdo una anécdota en la que Eduardo “Balito” Chan (ingeniero de sonido y guitarrista, dueño de Panavox, estudio de grabación que registró la gran mayoría de la música popular de Panamá de la segunda mitad del siglo XX)  reclamaba que el típico no había superado el “escribirle a la banquita de la plaza del pueblo”.

El Solitario no solo no se escapa de los lugares comunes del género (y de mucha de la música tropical); sino que refleja el lirismo del lenguaje del hombre de campo, aquel que aún mantiene algunas de las formas del lenguaje castizo.

La primera estrofa es la que mayor nivel poético alcanza. “En mi vida yo nunca he sido feliz/ Las estrellas me iluminan al revés”. Simple, pero ingenioso y sentido. Por si fuera poco, Dorindo nos da una lección de idioma unas cuentas líneas más adelante “vivir triste y herbolario”. Herbolario, no es una palabra común, mucho menos fácil. No tiene que ver con hierbas. Es un aracísmo que quiere decir que alguien está loco (en la letra de la canción está el enlace a la Real Academia de la Lengua). ¿Cuántas canciones de la música popular panameña se pueden jactar de su buen uso del idioma, de su nivel de poesía?

El Solitario diario de un borracho 

En el caso de El Solitario, ya había comentado que el tema, después de su aparición en el disco del mismo nombre grabado en 1989 por Dorindo Cárdenas para el sello disquero Indica (del difunto Roberto Martínez), llamó la atención de músicos intérpretes de los más distintos géneros (la mayoría de música tropical y de acordeón, pero también de rock, regional mexicana, entre otros).

El primero que reeditó el tema fue Alfredo Gutiérrez. Este hecho es clave en la historia de El Solitario: El acordeonero, quién sabe a razón de qué, decidió añadirle letra al tema y rebautizó la composición de Dorindo Cárdenas como Diario de un Borracho. El cambio de nombre, seguramente, se debió a que ya Gutiérrez tenía una canción con el mismo nombre de la pieza del santeño. En 1968, editó el LP Bravísimo del acordeón, el cual tenía como tema de apertura una canción llamada El Solitario.

Tal como su nombre lo dice, Diario de un Borracho, cuenta la historia de un beodo. Quizás será la versión más famosa (si revisamos las otras grabaciones, todas toman como base la composición de Guitérrez); pero, bajo mi punto de vista, el colombiano le hizo flaco favor a la obra de “El Premier”: Diario de un Borracho carece de la poesía que escribió Dorindo. Los versos que le agregó son burdos y carentes de lirismo. Básicamente, lo único que dejó de la obra original es la melodia y unos cuantos versos.

En mi vida yo nunca he sido feliz, las estrellas me iluminan al revés. 
Pues yo pienso que si volviera a nacer; heredada una traición y gran sufrir.

Por eso quisiera, ¡ay!, ahogarme en el licor: para olvidar la traición de una mujer. 
Mientras viva no dejaré hay de beber hasta que encuentre, ¡ay!, la dicha en el amor.

Voy a escribir en mi diario que voy vagando por el mundo.
¡Ay qué dolor tan profundo vivir triste y solitario!

Sé que nadie me quiere, solo con mi pensamiento.
¡Ay!, con tanto sufrimiento; así cualquiera se muere. 

El Solitario (Diario de un Borracho); Dorindo Cárdenas (adaptación de Alfredo Gutiérrez).

Curiosamente esta es la versión modificada la que más se conoce en todo el mundo. Debido a que Dorindo por mucho tiempo no registró la autoría de sus composiciones, muchas veces se acreditó El Solitario como una obra de Alfredo Guitérrez.

Por extraño que parezca, en 2013, Gutiérrez grabó un tema titulado Diario de un crudo (crudo, en muchos países, es lo mismo que borracho). La canción, si bien es más jocosa, tiene la misma temática. Aunque con un tempo más rápido, hay una parte de la melodía que se parece levemente a la de El Solitario.

Los covers

Además de la versión de Gutiérrez, El Solitario (o Diario de un Borracho) ha sido grabada por decenas de artistas, como ya he dicho, en su mayoría con la letra que añadió el colombiano.

Sí, quizás el ejemplo que muchos recordarán de buenas a primeras es el de Enrique Bunbury, que incluyó la pieza en su disco Licenciado Cantinas de 2011 (en Panamá su versión se hizo conocida cuando se denunció que en el álbum se acreditaba a Gutiérrez y no a Cárdenas como autor); pero también hay otras como la de Los Doberman, un proyecto de Emilio Reguiera ajeno a Los Rabanes que en 2010 sacó un álbum. La composición de Dorindo fue el único sencillo oficial de esta banda representada por dibujos animados (muy al estilo Gorillaz!). Curiosamente, aunque es un grupo panameño, la letra utilizada en esta versión tampoco es la original (aunque tampoco es la de la versión colombiana).

Otra versión que utiliza la letra de Dorindo, es la del dueto panameño Gaitanes. Ricardo y Alberto Gaitán grabaron El Solitario (y Regresa Pronto, otro éxito del santeño) para su disco Caminos de 2011. La canción cuenta con la participación del colombiano Jorge Villamizar, exvocalista de Bacilos.

Esta versión, una fusión de ritmos con base rítmica similar a los del reggaetón, solo tiene un cambio: En el coro, supongo que por lo inusual de la palabra, se cambia la palabra herbolario por solitario.

De todas, la versión más fidenigna a la de Dorindo Cárdenas es la que grabaron Samy y Sandra Sandoval a mediados de la década del 2000. En aquella época Sony Music editó un disco homenaje a “El Poste de Macano Negro”. Los hermanos Sandoval participaron del acoplado con La Solitaria (la única versión femenina que, al parecer, se ha hecho de la letra). Un detalle: Sandra dice “arbolaria”, terminó en desuso que significa, curiosamente, lo mismo que herbolario. A pesar de las envidias, enemistades y celos que hay en el mundo de la música típica; no es un secreto que Dorindo Cárdenas es, quizás, el único músico del género que es respetado y admirado por prácticamente todos sus colegas. Jamás se escuchará a un tipiquero hablar mal o criticar al Doro.

Pero aún hay más: También de 2010, como la versión de Los Doberman, el grupo mexicano Los Estrambóticos (conocidos por estos lares con la canción La Cerveza y el Dolor) sacó un disco con versiones de temas de otros géneros ajenos al rock titulado !!Puro Macanazo!! (sic). El álbum cierra con Diario de un borracho. Está de más decir que la letra que utilizan es la de Alfredo Gutiérrez.

El arreglo de esta curiosa versión recuerda, en parte, a Juanes, Molotov y, aunque no lo crean, a Caifanes (más específicamente a la guitarra de Alejandro Marcovich, ex miembro de la legendaria agrupación). El track previo a Diario de un Borracho es una introducción instrumental de una guitarra utilizando un E Bow (al más puro estilo Marcovich en El Nervio del Volcán). Aquí les dejo ambos tracks para quien quiera conocer esta interpretación:

Además de estas, tan solo buceando en Spotify (¡vaya, esta frase es tan recurrente para mí que les voy a empezar a pedir patrocinio!), encontró en un montón de reinterpretaciones de Diario de un Borracho. La mayoría, cumbias y vallenatos muy similares al arreglo de Alfredo Gutiérrez, por lo que no vale la pena mencionarlas (salvo la del maestro Aniceto Molina, un músico colombiano que se hizo muy famoso en el triángulo norte centroamericano: El Salvador, Honduras y Guatemala).

Pese a eso hay otras versiones que me llamaron mucho la atención: Dos en tiempo ranchero. Una intepretada por el Mariachi Nuevo Sol y otra del Mariachi Bailador.

Y una versión instrumental en ritmo de banda (música regional mexicana), interpretada por Tamborazo Los Originales de Jeréz.

También una en ritmo de bachata, cuyo intérprete desconozco (si alguien sabe quién es, agradezco que nos informe para poder darle el crédito correspondiente al cantante).

Así como otra, también en tiempo de banda, interpretada por el grupo La Bendición de Patzcuaro Michoacán (sí de allá donde nació Juan Gabriel).

La versión más reciente que he escuchado de El Solitario es una nueva interpretación que hizo Dorindo Cárdenas acompañado por Kafu Banton para la campaña promocional de una cerveza local. No he de negar que me sorprendió gratamente el reggaesero colonense, porque se escucha muy bien. Esa versión también está en Spotify, para quien la quiera escuchar.

El Solitario o Diario de un Borracho, como sea que la identifiquen, al final nadie puede negar que, con la letra original o la “agrandada”, esta pieza es obra de la creatividad y el talento de Dorindo Cárdenas.

Anuncios